Cómo puede ayudarle un Abogado de Familia a resolver sus conflictos

Ante situaciones adversas que involucran a todos los miembros de una familia, suele desconocerse la forma más adecuada de enfrentar ciertos conflictos que pueden desencadenar una verdadera guerra campal. Es por esta razón que lo más recomendable en estos casos es contar con la ayuda profesional de un Abogado de Familia quien se encargará de guiarlo de la forma correcta para solución de una determinada situación.



Los siguientes son algunos de los aspectos más comunes al enfrentarnos ante un conflicto familiar:

1.- Ocultar el conflicto familiar es comúnmente la primera reacción:
Durante un problema familiar, una de las partes involucradas suele angustiarse, sufrir y enojarse con quien siente que tiene la culpa del conflicto, situación que le conlleva a rendir menos en el trabajo e incluso a tener mala relación con sus amistades. Pero conversar esto con alguien que no esté involucrado en ello no resulta sencillo, incluso en cierta medida se trata de ocultar por tratarse de algo que se considera íntimo, es decir, un problema familiar que debería quedar puertas adentro de nuestra casa.

2.- Tomar acción propia para intentar solucionar el conflicto suele empeorar la situación:
Cuando determinado problema provoca una alta presión transformándose en una situación de alto voltaje se tiende a tomar medidas para modificarlo, ya que un conflicto agudo puede representar en ocasiones peligro para la integridad física y emocional de una persona.

Para resolver una crisis familiar desde la ley, lo más recomendable es contar con la asesoría de una Abogado de Familia ya que este le ayudará a resolverla con el mínimo de fallas y limitando sus efectos. En este sentido el principal error de quien asume esta conducta, es dejarse guiar predominantemente por el sentimiento, por la pasión y no por la razón.

3.- Consultar a un Abogado de Familia es lo más conveniente ante un conflicto familiar:
La consulta a un Abogado especializado en Familia es sin duda alguna lo más conveniente antes de emprender cualquier acción para resolver una determinada situación familiar conflictiva. Normalmente la búsqueda de resolución de esta no suele suceder hasta que se transforma en una verdadera crisis, que amerita acciones más concretas.

En estos casos no se trata sólo de hacer una consulta preventiva al especialista, sino más bien una consulta aclaratoria y preparatoria respecto a los pasos que deben seguirse para abordar a fondo el conflicto de manera que no sea tan cruento y costoso emocionalmente.

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Abogados de Familia

4.- La vergüenza y la desconfianza suelen retrasar la consulta a un Abogado de Familia:
Existen dos motivos fundamentales por los cuales una persona evita en lo posible consultar a un Abogado de Familia, dejando esa opción en última instancia. Uno de ellos es la vergüenza de tener que discutir con alguien desconocido sobre lo que ocurre con la esposa, el marido, la pareja o los hijos. Esto s
ignifica desnudar una intimidad que se cree y se debería poder manejar solo.

Mientras que por otro lado está la desconfianza sobre con quién se está tratando, la buena o mala fama que tiene el abogado a consultar y la expectativa que este despierta ante la situación. Esto puede resolverse fácilmente indagando previamente entre nuestros conocidos sobre si se conoce a un abogado especialista en temas de familia, con el cual se haya tenido una óptima experiencia. Pero también es posible obtener buenas referencias de un profesional del Derecho a través de artículos en un diario o a través de información difundida en internet.

5.- Expectativas realistas ante el Abogado de Familia al que se consulta:
Generalmente al consultar un Abogado de Familia se espera que este resuelva el problema casi de manera inmediata aunque esto suele ser una ilusión, ya que lo más común es que la mayoría de las medidas que se tomen las debe ejecutar el cliente, mientras que el abogado solo cumple el papel de asesor. Cabe señalar que el cliente puede aceptar o rechazar dichas sugerencias.

Por ejemplo, cuando el cliente consulta por primera vez al abogado suele estar muy afectado emocionalmente. Durante el relato de su problema debe transmitirle el estado actual de su conflicto, pero normalmente esa historia o no se cuenta completamente o se relata desde el punto de vista particular del cliente quien está influido por su sentimiento actual. Esto significa que la historia del conflicto ya está interpretada desde el dolor propio, absolutamente sedimentada y frecuentemente con un culpable: la otra persona involucrada.

De esta forma el cliente llega al especialista como víctima o victimario y juez de la historia que está viviendo. Recordemos que lo natural es ser un juez muy parcial de sí mismo, por ello cuando se trata de juzgar a un juez, es necesaria la intervención de otro para sacar al primero de la obligación de tener que ser objetivo al juzgarse.

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6.- La primera consulta servirá para que el Abogado de Familia ayude al cliente a tomar medidas que disminuyan la intensidad del conflicto:
En el relato narrado por el cliente al Abogado en la primera consulta, falta la otra versión, es decir la de la otra parte involucrada en el conflicto. Durante esa conversación con el abogado de familia, se pretende desplazar al cliente del lugar de único juez para que pueda comprender aquellos aspectos de esa historia que tienen que ver con entender por qué el otro o la otra persona actuaron de cierta manera en el conflicto que se afronta.

El objetivo de ello es comprender en qué consiste el problema ya que sólo lo percibe el cliente por el estado emocional que padece y sentir algo no es precisamente entenderlo, ya que para que ello además de sentirlo debe poder analizarse.
Entender qué es lo que está ocurriendo con el otro, comprendiendo de qué forma y cómo se llegó al estado actual del conflicto, es el principal objetivo del primer encuentro con un Abogado de Familia. Al comprender una determinada situación es el momento preciso para ejecutar las acciones, movimientos y estrategias que ayuden a modificarlo, antes de esto será imposible.

La ilusión más común del cliente es que su conflicto lo resolverá el abogado o el juez, logrando incluso conseguir todo lo que él o ella siente que le corresponde y que la otra parte se niega a darle. Es decir, se llega ante el Abogado de Familia con la fiel convicción que uno tiene absolutamente la razón en todo y que si existe la Justicia se le va a reconocer. Así se pone al juez y al abogado en una situación de omnipotencia, donde su sola decisión pudiera dar o quitar de manera inmediata lo que la parte demandante reclama, a expensas de un proceso que lleva una gran cantidad de tiempo y trabajo.

2 comments

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